viernes, 25 de noviembre de 2011

ANALISIS DEL SECTOR

Desde finales del siglo XIX, el café se convirtió en un producto clave e indispensable para el desarrollo y sostenimiento en la economía colombiana (La República, 2007). Se destaca  su manera casi silvestre de darse en el nutrido suelo de la cordillera, lo que particularmente hace del café colombiano uno de los cafés con estándares de calidad (natural) más altos en el mundo y con mejor sabor.
Por otra parte, los precios del café han mostrado señales de recuperación después de haber caído por debajo de un dólar EE UU por libra a principios de diciembre, y el precio indicativo compuesto de la OIC estaba en 112,02 centavos de dólar EE UU por libra el 30 de enero de 2009, en comparación con un promedio de 126,69 centavos en septiembre de 2008. En los dos decenios anteriores, la producción mundial de café estuvo caracterizada por considerables aumentos de la productividad. No obstante, los últimos años se caracterizaron por un gran aumento en los costos de producción, debido principalmente al aumento de los precios de los fertilizantes, los fletes y la mano de obra. Aun a los precios que predominaban antes de que surgiese la crisis en septiembre, los cultivadores, en especial los de café Arábica, encontraban difícil cubrir sus costos y tenían poco incentivo para invertir en nuevas plantaciones. Los actuales niveles de producción son suficientes para satisfacer la demanda existente, pero no el aumento en el consumo que se espera si se mantiene el índice de crecimiento anual del 2,5% que se registró en el pasado más inmediato. Eso significa que hay importantes condiciones financieras que deberán cumplirse, y que se verán sometidas a tensión dada la actual crisis económica. De especial interés es la elaboración y puesta en práctica de mecanismos financieros para ayudar a los propietarios en pequeña escala a hacer frente a un mayor riesgo y una mayor volatilidad en el marco de una contracción del crédito en los países productores, en especial durante la época de recolección.
El sector cafetero colombiano registró en 2007 el crecimiento más fuerte en los últimos 10 años y generó ingresos al país por exportaciones del grano por cerca de 1.900 millones de dólares, la cifra más alta en la última década. El mejor desempeño de esa actividad, de la que viven unas 500.000 familias campesinas directamente, se produjo por una mayor productividad, resultado de los planes de renovación de cultivos, que se llevan a cabo hace varios años. Colombia registró en el 2007 un incremento de más de 500.000 sacas de 60 kilos del grano frente a 2006, alcanzando el nivel más alto de los últimos diez años para una producción de café, según las últimas cifras revisadas y consolidadas, de 12,6 millones de sacas, es decir un incremento del 4% frente a 2006. El precio promedio del café colombiano en el mercado internacional superó los 1,26 dólares por libra el año pasado, que fue un 8% mayor al de 2006. En 2007, el café continuó siendo uno de los principales generadores de ingresos del sector rural colombiano, con una participación del 24% en el Producto Interior Bruto (PIB) agrícola del país y el más importante generador de empleos en el campo. Mientras otros sectores de la agricultura estiman sus datos a la baja, la Federación Nacional de Cafeteros es más optimista. Luis Genaro Muñoz, presidente del gremio, está convencido de que al final del año Colombia alcanzará una producción de 9,5 millones de sacos. Una cifra con la que el país cerraría positivamente un periodo de dos años de indicadores bajos, 7,8 y 8,9 millones de sacos en 2009 y 2010, respectivamente.
El estimado, según Muñoz, se basa en las condiciones de buenas prácticas que genera Federacafé, especialmente con la restitución de cultivos. Así como el incremento del mercado de consumo mundial, que no alcanza a ser satisfecho por los inventarios existentes

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