viernes, 25 de noviembre de 2011

Perspectivas del entorno extranjero

El reconocimiento internacional, además del gran logro publicitario alcanzado por Juan Valdez que demostró ser el icono más reconocido en el mundo, la cotización en bolsas mundiales de café de Colombia es símbolo internacional de buena administración y gestión en los procesos de producción y comercialización.

Las tendencias internacionales de largo plazo en materia de consumo de café son favorables para el producto colombiano. Este mercado internacional ha tenido dos características centrales. Por una parte, el consumo ha crecido en forma continua a través de los años, aun en épocas de crisis económicas e incluso guerras.
Por otra, la preferencia por la calidad ha aumentado permanentemente, en la medida en que han crecido los ingresos de los consumidores.

Todo indica que esa tendencia se va a intensificar, en la medida en que en los países emergentes, esencialmente de Asia, surge una clase media urbana con una capacidad de consumo importante. Se espera también que aumente la demanda por café certificado y que consumidores y tostadores exijan saber más acerca de la fincas de donde proviene el café, así como la forma como este se cultiva. Desde esta perspectiva, las oportunidades no están solo en el exterior. Colombia también tiene una clase media emergente que busca cada vez consumir productos de mejor calidad y más sofisticados.

Las Tiendas Juan valdez, que surgieron hace seis años como vitrina para promocionar el café colombiano y producir al mismo tiempo mayor valor agregado, se han convertido en un motivo de controversia. Internacionalmente, los tostadores las ven como una competencia directa, algo que es cierto, pero que no debería impedir a los colombianos desarrollar su propia marca para llegar al consumidor final. Dentro del país, por su parte, son criticadas por su alto costo y baja rentabilidad. La Federación está trabajando para corregir este problema.  Dado que las tendencias de consumo en los mercados internacionales son fundamentalmente favorables para Colombia, nuestra caficultura puede aspirar a lograr metas ambiciosas en términos de conquista de mercados. Por el lado de la demanda mundial, no hay razones para dejar de creer en el café.

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